sábado, marzo 08, 2014

LAS PRINCESAS NO EXISTEN.




Pues ahí me encontraba cenando unos taquitos con amigos.
Estaba de visita con mi hermana en México; entre los comensales  una muy querida amiguita que  tiene una linda nena.
Durante la conversación salió la anécdota:
“Resulta que una noche le dije a mi niña en forma de expresión “princesa ya metete a bañar”; mi  hija se da la vuelta, cambia su expresión a algo muy serio y dijo tajante…
-Mamá las princesas no existen; qué no sabes que son sólo cuentos, no son mujeres reales como tú y como yo…mi  maestra me lo dijo.”


¡¡BRAVO!! Pensé, hasta que alguna mujer les habla con verdad a las niñas.
Yo dije; sí está bien que las niñas se formen desde pequeñas la idea de una vida real sin cuento de hadas. Luego un amigo reflexionó:
“No pues yo creo que está mal… porque le puede crear un conflicto a la niña, porque bueno, en tú caso eres una mamá con mentalidad abierta, pero qué tal si se topa con papás que les llaman princesas o les crean la idea rosa de esa vida…”
Y luego le pregunté qué edad tiene su niña; a lo que me contestó que ¡tres años!
¡WOW! Ya con tres años y haciendo esas reflexiones, pues sí está difícil, pues su mentes son aún muy manipulables.
Es cierto.
Tal vez nosotros no, pero la realidad que en el caso de las princesas de Disney han formado todo un imperio alrededor de la idea de “Las Princesas” y aunque han cambiado su estereotipo con los años…siguen siendo las princesas cuyo principal objetivo es encontrar al príncipe azul, las que adoran estas pequeñitas.
¿Y cuál es ese estereotipo que manejan las princesas de Disney?
La chica cuya vida gira, tiene sentido y principal objetivo es esperar al príncipe azul… para qué, para que la salve, para darle sentido a su existencia, para que sean por siempre felices.
Y a través de los años nos vamos tumbando esos catillos y vemos un panorama que ¡no es malo!... es simplemente real.
Las mujeres nos enfrentamos al espejo y no vemos la tersa piel blanca y el impecable cabello rubio sobre nuestras cabezas, deslumbrantes ojos azules, una micro cintura con el despampanante vestido azul.
¿Y qué más?
¡No hay príncipes!
Aquellos deslumbrantes caballeros en su corcel blanco y relucientes sonrisas; gallardos de igual piel blanca y cabellos dorados al viento…
No. No existen ni existirán.
Ahí comienzan los conflictos de verdad, las chicas no quieren aceptar lo que ven en el espejo porque para ellas no es la “realidad” que les pintaron de niñas.
¿Pero quién puede culpar a los padres si ellos son también víctimas de un súper mercado que los manipula al antojo?
Y entonces recuerdo un interesantísimo reportaje que trata del concurso de belleza para pequeñitas. Resulta ridículo ver a las niñas que sufren siendo sometidas a interminables y tóxicos procedimientos de belleza como tintes, peinados, manicura y bronceados en aerosol, todo por ser una princesa, por figurar en la vida y ser miss Misisipi.
Uno de los compañeros dijo:
“No manchen esos programas son para pedófilos”
Realidad.
Innegablemente nos entregamos a una idea que pensaríamos sana pero la realidad es otra. Todo es por dinero; en el reportaje habló también del enorme peligro que existe no tanto sobre la idea de pintar un mundo rosa de princesas, sino también el de “sexualizar” desde muy pequeñas.
Otra realidad es que ciertamente muchos padres ya luchan con lo la idea de sembrar en sus hijas la vida “perfecta de las princesas”; pues las consecuencias de no “ser perfectas” se traduce en problemas alimenticios, de autoestima y bulling.
Pero el mercado no desiste e intenta introducir un nuevo concepto que “princesas reales” personajes que no son bellos sino todo lo contrario; que son monstruos.
Y de ahí radica el éxito de las famosas  “Monster High”; hijas de Monstruos que no son “perfectas”. Así que si no eres bonito eres ¿feo?
En el reportaje hacen un comparativo de estas famosas muñecas, su estética es más que envidiable, piernas kilométricas, labios carnosos, cinturas casi inexistentes… pero “lo mejor” es en los vestuarios; micro vestidos o minifaldas, enormes tacones de plataforma, cabellos impecables, maquillaje excesivo pero... cool.
Y la realidad  se asoma nuevamente, pues los padres “convencidos” aceden a comprarles a sus hijas de 3, 6 y hasta 11 años o más; estas muñecas que… adivinen; debajo de sus micros vestidos llevan una coqueta tanga.
Y la sexualización hace su trabajo sin que muchas veces los padres se den cuenta de estos detalles.
Quise hablar de este tema en un día como hoy; día internacional de la mujer, porque si bien se hablará mucho del trabajo y la importancia de la mujer en todos los ámbitos de nuestras vidas, poco se habla de estos obstáculos que irónicamente ponemos nosotros mismos desde pequeños.
Hay una realidad; y es que sin importar el género, el amor es siempre importante en nuestras vidas, sin embargo tal vez sin querer nosotras mismas ponemos las piedras con las que caemos, porque nuestras expectativas son tan altas como las princesas o las monsters high.
Hoy en la mañana checo el twitter y con tristeza veo la nota de una joven coreana que se suicidó; la chica había entrado a un reality para encontrar a su media naranja, la chica debió ser evaluada por tres chicos y al final alguno debe decidirse por ella…si tal cual como carnicería escogiendo la mejor costilla; pero el cuento no tuvo final feliz, la chica no fue rechazada por uno, ni dos , sino los tres caballeros que buscaban a una chica sumisa y abnegada, visualmente hermosa para eso de presentarla con los amigos y familiares en las reuniones,  que aceda a ser su esposa y así vivir felices para siempre.
¿NO EXISTEN LAS PRINCESAS?
Claro que no.
Existe la mujer que está frente a tu espejo; la de los cachetes, las pecas, los lunares, los barros, los bellos, las cejas, las pestañas, los ojos color marrón, las ojeras, las bolsas, los labios resecos, las patas de gallo, la nariz angular, los dientes… las sonrisas, las miradas, los gestos amables, los gritos, el brillo en los ojos, las lágrimas, las risas…
Y adivina qué: todas somos iguales.


 @gazetatele
@lavaronita



No hay comentarios.:

ENTRADAS POPULARES

Etiquetas